Mittwoch, 7. Juni 2017

Vamos a Hamburgo

Hoy martes 6 de junio hemos tenido los 12 alemanes y los 12 mexicanos una muy buena aventura, ¿por qué? Pues porque hemos estado en Hamburgo, pero los mexicanos nunca antes habíamos estado ahí, así que era una aventura nueva así que desde el principio todo fue fascinante para algunos de nosotros ya que no habíamos viajado en tren anteriormente.






Por la mañana me he levantado a las 7 am para poder estar lista y a tiempo, me es sorprendente cuando veo el reloj de Bremen y son las 7 y cuando veo el de México son las 12 am.

Muchos me han preguntado qué es lo que más extraño de México y lo que no y bueno, la verdad es que extraño los frijolitos aunque no me gusten y las tortillas. Acá el pan es como nuestros frijolitos en México; nunca pueden faltar.
Y bueno lo que en verdad no extraño es el clima pues aquí es igual que en Zacatecas, en la mañana puede hacer frío, luego calor y después puede empezar a llover como si el mundo se fuera a acabar.
Y bueno para continuar explicando lo que hemos hecho hoy quiero decir que me ha sorprendido mucho que después de usar un baño público, el retrete saca una máquina y limpia el sanitario, algo que no vemos en México y creo que tampoco hay.

Y bueno, aquí continúa la historia...
Al llegar recorrimos un poco la ciudad para llegar al punto de encuentro (en un rio-lago) con la guía. La vista del río fue muy bonita, y la guía se encargó de explicar cada detalle de una manera fascinante. Fue agradable conocer mas sobre ese lugar, pues a diferencia de Bremen su arquitectura  es un poco mas gótica y antigua.

Lo que más nos ha gustado fue el ayuntamiento pues tiene una vista hacia el edificio que seguramente nunca podremos olvidar.
Caminar fue algo cansado para todos, pero valió la pena, la persona que nos explicaba era muy agradable y no aburría así que los pequeños detalles fueron demasiado interesantes; cosas como los precios de los apartamentos en el barrio más caro (un alquiler de €3500) las historias de algunos edificios, las calles, etc.



Al terminar el recorrido con la guía el grupo se dividió; algunas niñas (Anyelina,  Andrea, Sideré, Johan y yo, Odette) decidimos entrar a la filarmonica, donde  pudimos apreciar toda la ciudad desde un balcón.
De ahí, fuimos a comer Backfisch (era como una torta con pescado típico del lugar  y aderezo),  comimos al aire libre lo cual fue agradable por la vista y el clima. Al terminar entramos al museo en miniatura del mundo el cual fue demasiado extraordinario pues los detalles que tenían las maquetas de las ciudades eran muy divertidas e interesantes, parecía de verdad que estabas en ese lugar, las luces  hacían que fuera de noche y de día y la ciudad cambiaba, cada muñeco de la maqueta parecía estar haciendo una acción, también tuvimos la oportunidad de ver al ingeniero que se encargó de hacerlo puesto que estaba haciendo una entrevista en el lugar,  lo cual fue emocionante.



En cambio el otro grupo fue a un shopping llamado "Europa passage" donde fueron de compras y a comer pizza, pastas, ensaladas, nieves, etc. 
Al terminar el recorrido algunos compraron pequeños detalles para sus familias y regresamos a Bremen.



Claro, todo ha sido muy bonito pero también cansado, esperamos volver a regresar algún día.

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